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Domingo 2 de Junio de 2002
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Arte medieval y renacentista
Música Ficta, de estrenoAgregar a mi carpeta

Presenta el espectáculo "El horno no está para cromornos"

  • Desde hoy, el grupo actuará sábados y domingos en el Centro Cultural Borges
  • El sexteto tiene una vasta trayectoria, que comenzó en 1975

La música en forma de juego. Este parece ser el lema del ahora sexteto instrumental Música Ficta. El mismo con el que desde 1975 vienen ofreciendo alegría a chicos y grandes en nuestro país y por el mundo, y con el que desde hoy, a las 17,se presentará en la sala Astor Piazzolla del Centro Cultural Borges, de Viamonte esquina San Martín.

Rubén Soifer (flautas dulces y traversas medievales y renacentistas, cromorno, chirimía, coros, percusión y dirección musical), Carlos Diener (viela, viola da gamba, Rebec, coros y percusión), Pablo Ravachini (canto y percusión), Moira Santa Ana (canto y percusión) y Laura Wright (flautas dulces medievales y renacentistas), vuelven ahora con el lúdico título "El horno no está para cromornos". Si hace falta explicarlo diremos que el cromorno es un antiguo instrumento de viento, de madera, curvado en semicírculo en la parte inferior del tubo; usado en el siglo XIII y que cobró fama en el siglo siguiente.

Tanto Soifer -uno de los fundadores del ensamble- como los restantes miembros del sexteto recuerdan anécdotas de su paso por los más variados escenarios argentinos, latinoamericanos y europeos.

-Al comienzo, relata Soifer, éramos muchos, 15, 20 músicos, siempre consagrados a la música medieval y renacentista. Con el tiempo fuimos incorporando instrumentos y buscamos la mejor forma de presentarnos. Como tocábamos instrumentos de época, en el 79 decidimos vestirnos con trajes de aquellos tiempos. Y fue a partir del 80, en nuestra primera gira europea que adoptamos los trajes para presentarnos en concierto.

-¿Cómo fue ese viaje?

-Como una aventura. Lo hicimos todo a pulmón. Viajamos en barco durante 17 días. Teníamos para el pasaje de ida y algún dinero para sobrevivir dos meses en Europa. Allá golpeamos puertas, mientras tocábamos en la vía pública, en las esquinas, y se nos abrieron para un montón de conciertos en iglesias y centros culturales. Esa gira la terminamos en México. Allí habían organizado, sin nosotros saberlo, conciertos para chicos. Fue así que, con el mismo repertorio, nos vimos obligados a incorporar nuevos diálogos, a inventar situaciones para hacerlos participar a los chicos. Y nos dimos cuenta de que podíamos incorporarlos como oyentes habituales en nuestras presentaciones.

- Empezaron a ser "conciertos didácticos" sui generis, no?

-Claro. Así los empezamos a ofrecer, ya en los años 90, en el Teatro San Martín, el Auditorio de Belgrano, Barrancas de Belgrano y parque Centenario. Buscábamos hacer buena música, pero entretenida, divertida, mediante introducción apropiada, comentarios, diálogos entre nosotros y participación del público.

-¿Cómo se las arreglan para asumir este repertorio?

-Tras nuestras investigaciones musicales en las colecciones y en los manuscritos -comenta Soifer-, vamos probando como suena. Cambiamos a veces la instrumentación, luego voy elaborando y definiendo con el grupo cada estilo en nuestro repertorio, tomado generalmente del 1100 al 1600, como pueden ser los Manuscritos Burrois, del Rey de Francia, en el siglo XIII, las Canciones de Palacio (de los Reyes Católicos), las Cantigas de Santa María.

- Siempre el repertorio abarca a grandes y chicos...

-Sí. Con los chicos hablamos un lenguaje para que lo entiendan y no se aburran. Y para los grandes asumimos una temática de más picardía, sobre todo cuando hay referencias al amor y al vino. No queremos ser músicos estáticos ni que el público se quede quieto. Tampoco armamos una farsa. Es música en serio, pero como juego. Tanto es así que muchas veces los chicos suben, al final, al escenario. Diríamos que es una propuesta "para toda la familia". En todas partes hicimos lo mismo. Puede ser, como los más recientes en Rafaela, Santa Fe y Rosario, como en el Coliseo, o como cuando fuimos con el Mozarteum a Jujuy, o en Guatemala y Venezuela.

René Vargas Vera

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/401683
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Buena música y humor en una propuesta para toda la familia
Foto: Hernán Zenteno