“Animadas por el aliento de la vida, la voz y la flauta expresan nuestro espíritu”


Nací y vivo –con esporádicas excepciones- en la ciudad de Buenos Aires. Tuve la suerte de crecer en un ambiente musical: mi mamá solía tocar el piano, y mi papá aparecía los viernes con un LP (antecesor de nuestro conocido CD) bajo el brazo. A los cinco años empecé a tocar la flauta dulce, y no paré más.

Me recuerdo de chico, en mi sillita, desgranando melodías con gran placer, mientras mi hermana se le animaba al sufrido piano y mi hermano tenía sus dos manos ocupadas en taparse los oídos para no escucharnos.

Ya en mi adolescencia comencé con la flauta travesera, sin abandonar jamás a la dulce, que sigue siendo mi "niña mimada". A los dieciséis años di mis primeras clases de flauta como una manera de colaborar con la canasta familiar al pagarme con lo así obtenido mis propios estudios.

Andaba por los veinte cuando nos descubrimos mutuamente con Musica Ficta. A la música medieval y renacentista la conocía de antaño, pero nunca de tan cerca y con instrumentos de época. Si bien eran pocos los que teníamos en ese momento - cromornos y flautas - con el tiempo me fui rodeando de chirimías, cornetos, laúdes, violas, percusiones y magníficas voces (a las que, tímidamente, me comencé a sumar…). Entonces comenzaron a perfilarse mis dos fuertes vocaciones en la música: la de concertista y la de docente; y a lo largo y ancho de los años traté de mantener un ¿sabio? equilibrio entre ambas actividades. En mis clases tuve la suerte de conocer grandes personas que me acompañan en esto de respetarnos y recorrer juntos el camino del conocimiento.

Tuve la fortuna de viajar con Ficta  por casi toda la Argentina y de visitar muchos países del mundo: Uruguay, Brasil, Panamá, Guatemala, Venezuela, Francia, España, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Suiza. Viajar dando conciertos es una magnífica manera de viajar. ¡Y vivir haciendo música es una magnífica manera de vivir!

Por eso agregué a mis sonoridades los whistles y la traversa irlandesa, antes en Tocando el Aire y ahora en Myrddin, donde desarrollo un tipo de música hoy conocida como parte del legado celta, y que tuve la suerte de vivenciar en mis periplos europeos.

Y también ando con Destino Incierto, explorando las músicas del mundo acompañado de nuevos instrumentos como la quena y el pincuyo, y cada vez más involucrado con el canto; interpretando música de comunidades de muy distintos y distantes lugares del planeta: desde Los Andes a Los Balcanes, de Brasil a Galicia, de Buenos Aires a Belfast.

En mi lugar de trabajo me acompañan CDs, partituras, libros de música, un par de micrófonos, algún grabador, e instrumentos: flautas dulces y traveseras de todo tipo y color, un saxo de caña, guitarra, un saz, quenas, derbake, djembé, ocarinas, kalimba, sicus... Y todo está a mi alcance para usarlo con facilidad: paso mis horas ahí, solo, con mis alumnos, doy cursos de distintos temas relacionados con la música, grabo, escucho, toco.

Con mis alumnos participo de ensayos, conciertos, reuniones, los nervios previos a una audición y las cenas posteriores.

Fundamentalmente los ayudo a expresarse a través de la música, y coordino grupos vocal-instrumentales. A veces grabamos, hacemos nuestras producciones independientes, y las vendemos en conciertos o las obsequiamos a nuestros amigos. Experiencias todas de las que doy cuenta en mi libro “Soy en la Música, Soy en la Vida” que podés leer en esta misma página.

Con Ficta tenemos editados tres LP de la vieja época, y tres CD: "Camino a América",  "Canciones de Amor y Vino" y "Música en las Plazas del Virreinato". Y junto a Tocando el Aire he registrado "En el Bosque sin Retorno", incluyendo música tradicional de las Islas Británicas, Galicia y Bretaña.

Cuando mi primera grabación tomó estado público (o sea, estaba en las disquerías), sentí una enorme satisfacción: a partir de ese momento gente para mí desconocida iba a poder disfrutar de "mi" música como yo siempre lo hice al escuchar la de otros. De muchos ni me entero, algunos optan por tratar de localizarme y contarme sus sensaciones. Una manera más de compartir, como los sonidos, como las palabras, como este sitio web…